sábado, 3 de diciembre de 2011

Sofia Coppola


Hace un par de días en un taxi pude ver cómo un joven era víctima de un robo mientras caminaba despreocupado por la calle. Bastó solo ver el hecho para poder sentir en carne propia lo que es el haber sido víctima de un robo. Aquella desafortunada circunstancia volvió a mi mente tras ver las tres películas de Sofia Coppola: Las Vírgenes Suicidas, Lost in Traslation y Somewhere, debido a que por un momento sentí que no era yo quien decidía si vería o no los films pues Coppola armada de ellos dispuso de mi tiempo cómo si su principal objetivo fuese robarme el tiempo.

Sofía Coppola con un estilo cuidadoso y minucioso se dedica a construir mundos totalmente coherentes entre sí en sus obras, la musicalización es quien marca el ritmo en todo momento, los planos conjuntos y detalle son sus preferidos a tal punto que abusa ello, es tan solo cuestión de ver la película un par de veces más, en caso contrario déjame decirte que no has puesto objeción alguna ante ella.

Los tres films tratan de mostrar la luz y la sombra que puede generar un ser. En Las Vírgenes Suicidas, los padres amorosos no bastan como razones suficientes para evitar desperfectos en un joven, Lost in Traslation, un viejo actor enamorado por una joven 25, Somewhere, un actor que es un padre soltero (no precisamente el mejor padre) que lo da todo por su hija. De estas tres podemos sacar que en común comparten una narrativa empecinada en dar vueltas dentro de sus propios argumentos, da vueltas sobre la historia en amplios espacios que da rienda suelta a su propia imaginación hasta que vuelve a tomar en cuenta al espectador y retoma el hilo conductor para poder recuperar la atención de él. En esta parte es en donde uno puede darse cuenta del hurto a mano armada, en mi caso fue tras casi seis horas de proyección.

Sin duda Somewhere es una de sus mejores películas citadas, el silencio prolongado deja libre al verbo y este no se hace de rogar, otorgando mayor relevancia a las pocas escenas con texto también dejando que la música se mezcle con los sonidos para generar en conjunto una especie de coreografía. Coppola no es de dejar cabos al aire cuando se trata de detalles y eso lo demuestra con mayor exactitud en Las Virgenes Suicidas, con la escena en donde las hermanas bajan una a una para recibir a los chicos con los que irían a la fiesta del colegio, todas en conjunto dan la apariencia de estar hechas de porcelana. Sin embargo Sofia no abandona la tendencia a otorgarnos escenas dentro de un escenario que no afecta dentro de la historia, dejando ese sinsabor de querer saber qué es lo que hubiese pasado si no se presentado aquel momento, claro ejemplo está en la escena del karaoke en Lost in Traslation,  si retiramos esta escena la historia no cambia nada, los personajes principales igual hubiesen tenido aquel acercamiento que se plantea en la historia.

Para ser más preciso la próxima vez que me inviten a ver una película de Coppola tendré cómo referencia, el suicidio consecutivo de un grupo de hermanas carentes afectivas debido a un detonante externo debido a la sobreprotección de unos padres que no supieron llevar los temperamentos poco compatibles de sus hijas o tal vez al padre amoroso que hace todo aquello que él no desearía que le hagan a su hija en el último de los casos pensaría en que en un viaje de negocios la infidelidad está tan a la mano cómo el tomar agua de un vaso. Coppola ha logrado mi admiración por el cómo engancha a las personas, cómo logra hacer que comenten sobre ella y su estilo que sinceramente es realmente lento pero detallista (tal vez su mejor cualidad). Los galardones de Coppola se deben a esto mismo, a que todos caen en sus redes, incluso los críticos de cine, tal vez sea por lo mismo que se ha ganado mi respeto, por su trabajo en ser detallista y no por su trabajo en argumentos. Lost in traslation es un ejemplo claro en donde se puede apreciar que  los críticos se dejan tan solo llevar y no se dan el tiempo suficiente para poder apreciar el raro arte de actuar que empapan los noventa y ocho minutos que lleva ver Somewhere, resumida en la frase “Una acción vale más que mil palabras”.

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