sábado, 3 de diciembre de 2011

Costumbres andinas


En Lima haré mi tierra

El progreso de Lima está el progreso desde los años sesenta o tal vez un tiempo antes que se descubriese la tendencia por los sociólogos. Es por eso que cuando en Lima – Centro no encuentras tu tierra, la haces a las afueras de la ciudad, llevándote todo lo ganado para allá en donde encontraras otros con quieres celebrar que has aprendido a domar a la capital.

Jousemark Montalvo Lira, puede simplemente ser una marca de ropa complicada que cuente con uno que otro establecimiento en algún distrito Limeño en donde el parqueo tenga un valor igual o mayor a cinco soles, este es el nombre de quien pudo permitirme ver que tan distinta puede ser la vida en la capital, de cómo es que las migraciones adaptan sus costumbres a la vida en Lima y cómo la capital aun no se adapta a ellos.

Mientras armábamos una pequeña, los vecinos hacían la grande al lado
Usualmente tomo el transporte público urbano para rutas que no duran más de 40 minutos, el paisaje de concreto siempre es el mismo, paredes sucias y mohosas por el smog, distritos que cambian de rostro con tan solo cruzar una pista, individuos que siempre han salido de la cárcel ese mismo día, señoras con problemas con sus hijos, payasos ambulantes con el mismo libreto. Es a lo que la rutina te mantiene y es algo que comparto con Jousemark, tan solo que sus viajes duran de una a una hora con cuarentaicinco minutos dependiendo si sale en hora punta. Mi destino en este caso no sería algún distrito comúnmente visitado, ahora el viaje es distinto ya que me dirijo a Chosica, para los viajeros que llevan usualmente este destino estar sentado es un privilegio, entrar en el bus uno más grande, es por eso que todos se pelean por entrar a esta gran lata de conserva sobre poblada de oportunidades, adentro quedan las discusiones de parejas, las cóleras, el silencio, la música mixeada al azar, tiempo y malos olores, con este último me llevo el mayor recuerdo de este primer viaje. Mantenerse sorprendido durante el viaje fue lo único que pude hacer durante este viaje hasta que Jousemark me dice que no me extrañe, si deseo ignorar todo esto que tan solo duerma y lo hice tal como él me lo indicó.

No hay nada peor que despertarse y no saber en dónde te encuentras, al abrir los ojos hago una vista rápida y el bus se encuentra vacio, Jou ya se había despertado y me dice que ya estábamos cerca, cuando bajamos del micro todo era extraño, cruzando había una chacra al lado de un mercado y este al lado de un centro comercial, en nuestro lado parecía la acera de las boticas y llegando a la esquina un hotel con panadería si esto hubiese en la ciudad sería un éxito ya que muchas parejas suelen irse temprano de estos establecimientos sin desayunar. Mientras pensaba más estupideces sobre este mundo aparentemente irreal Jou me dice que lo siga y que crucemos la avenida porque su casa se encuentra para ese lado, cruzamos una inservible cerca de seguridad con un puesto de vigilancia que tan solo tenía vista para la cerca y detrás de él se encontraba la chacra por donde cualquiera podría pasar. Mientras se caminaba en las calles se encontraba plasmada la creatividad de la gente, una camioneta abandonada y oxidada era utilizada como una gran parrilla para los dueños de ella, una peluquería era tienda de abarrotes, Jousemark me decía que todas estas familias provenían de la sierra o de donde sea pero menos de Lima, cómo la suya que era de la sierra, de algún pueblo que ni él podría pronunciar a menos que su madre lo mencione en alguna que otra conversación.

Las calles parecían interminables y la ley de la zona sur de Lima es “mientras más cerca al cerro mejor” que se aplica a distritos como la Molina, también a esta zona se aplicaría, el camino se empezó a inclinar y mientras subías las casas aparentemente también cambiaban el ego y subían con uno, las áreas verdes crecían y cada vez habían menos muestras de aquella creatividad peruana que es comúnmente conocida como criollismo, el ambiente ahora era más recatado.

El sábado por la mañana llegué a su casa y todo era tan coherente con las demás casas cómo son estas dos cuadras con toda la zona, la única diferencia era que las paredes tenían un acabado distinto, era como si la casa estuviese hecha de piedra, al entrar un gran jardín separaba la puerta de la sala principal, en esta habían dos gallinas y tres gallos, todos de pelea, con patas grandes y fuertes, de cerca parecían de reptil, además dos perros de raza, Cachorro y Marlon,  terminaban el listado de la fauna de esta residencia. Desde que se cierra la puerta esto parecía sierra, la entrada era un portal y esta era otra dimensión con gente que aparentaba algo que en la ciudad muchos oculta.

Es domingo y toca volver a esta casa que hasta el momento solo aparenta ser una casa de personas de provincia que viven de forma andinamente moderna, el tiempo de viaje no se hizo largo solo tuve que dormir, ya no me impresionaba al bajar del bus, he estado visitando a esta familia toda una semana y sigo pensando porque demonios viven tan lejos. Toco el timbre como de costumbre y esta vez me recibe el hijo de Jousemark y me indica que le acompañe. Caminamos a la acera de al frente y tenían una pequeña chacra oculta en la pendiente del cerro, manzanos, duraznos, maíz, papa, hierbas aromáticas y medicinales, esto es un pequeño pedazo de sierra, los animales estaban sueltos en esta parte y pude ver que los vecinos tenían lo mismo en la zona, todos con casas mucho más elegantes que las de otros pero con las mismas raíces. Sigo extrañado hasta que llega la madre de Jousemark y me dice que este día comeremos Pachamanca hizo que mueva unos troncos y contaba con una zona para ella, mi cabeza no terminaba de procesar nada es como si estuviese en otro departamento dentro de la misma ciudad a todo este colapso mental Jousemark llega corriendo agitado y emocionado, hay pelea de gallos a dos puertas en el patio de uno de los vecinos, de pronto el ambiente se carga de una energía folclórica ya que en la casa en donde se realizará el evento salen tres jóvenes tocando instrumentos andinos.

La sangre llama a la sangre, fue lo único que pude pensar. María es el nombre de la madre de Jousemark y ella me comento que es natural de Caraibamba que es un pueblito ubicado en Apurimac, tan olvidado que ni en Google Maps lo voy a encontrar, el aire se sentía ligero la música distinta y solo en este día pude ver que los de abajo, dos cuadras antes de llegar a esta zona, suben para compartir con sus paisanos lo que Lima, centros comerciales, tendencias, ética laboral y estudios, no les deja.

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