sábado, 3 de diciembre de 2011

Perfil de quien tiene suerte


  El recolector de suerte


Alguna vez escuché a mi abuela decir: “si encuentras una moneda en la calle recógela y te quedarás con la suerte de esa persona”. Pues he encontrado varias y siempre termino dando esa suerte a otras personas, si tal cosa existe entonces estoy derrochando suerte. Mientras en otro lados existe gente que cree que se la puede pasar recolectándola como si fuese un objeto coleccionable.


Navinsinho Paulista infraganti mientras abre un booster

N
avinsinho Paulista puede tener muchos temores e inseguridades, puede que tal vez no sea alto ni bien parecido, es consciente que no tiene buen desenvolvimiento en los juegos de estrategia pero igual se considera competitivo y es que él tiene algo de sobra que muchos otros envidian fuera de las mesas de juego, eso que causa envidia se llama suerte ajena.

Navin es un joven de veintinueve años, de baja estatura conocido en la comunidad Legacy de Magic The Gathering, –un juego de cartas intercambiables–, cómo “amigo” y se gano este apodo debido a que cuándo recién llegó al centro comercial Cantuarias, utilizó dicha palabra para romper el hielo con cada persona que intentaba establecer relación alguna. Amigo no es reconocido por ser un buen jugador, no tiene análisis básico, lleva jugando más de siete años pero se jacta de ser un gran conocedor, cuando la realidad es totalmente contraria, Navin lo único de suerte que tiene es abrir sobres que tienen un precio sobrevalorado, quince soles en moneda nacional o si los compras por contrabando a dos dólares los puedes encontrar.


Amigo, vive en las zonas aledañas al centro comercial Cantuarias pero son pocos los que saben su edad exacta y de dónde proviene pero no hay mejor lugar para albergarlo que el sótano de dicho establecimiento, es un centro comercial especializado en las artes manuales, encuentras desde pinceles, cinceles y pinturas, comida y bebidas, llaves con duplicados al instante, hasta tiendas que pueden dar el soporte necesario a la imaginación sexual de quién la necesite y si no supiste cuidarte en lo más recóndito de ese mismo nivel encuentras tiendas para bebés,  jugueterías o agencias de viajes, en caso quieras tomar el camino fácil y olvidar, sin embargo todo esto es para las personas normales, los que juegan “Magic” ignoran todo esto y solo se limitan a  tomar el camino hacia el sótano, Navin hace lo mismo. De lejos es inconfundible, lleva pasos cortos pero apurados como si su tiempo estuviese muy ajustado, la baja estatura lo hace de fácil reconocimiento, sus lentes redondos que en su rostro se agigantan, zapatos de cuero negro estilo escolar, blue jeans y una polera estampada con la bandera de Brasil. Navin tiende a saludar a todos, dice que así recolecta la suerte que todos dejan de lado, la verdad no le creía y para ese entonces el ya me había quitado algo de la mía. Antes de conversar, Navin saca un frasco de gel antibacterial e indica que vayamos primero por un sobre de cartas de una caja, que supuestamente no había sacado ninguna carta, con un valor mayor al de diez soles. Navin al elegir su sobre entra cómo en un ritual y se concentra, hasta qué se decide, elige rápido y abre el sobre.


De izquierda a derecha Manuel Sotelo alias Karuzo - Navin alias Amigo
La familia de Navin llegó a América desde la India hace ya más de treinta años, él a Perú hace unos veinte, ser hijo único es quizás el motivo por lo que lo consienten tanto, esto hace parecer que en verdad se dedicase a juntar la suerte de todos, su tiempo lo dosifica en jugar cartones sobrevalorados y a estudiar todo idioma que sienta en gana, nunca se le ha escuchado de trabajo y siempre tiene dinero para gastarlo en la suerte que todos desperdician y aún con eso no se siente feliz, siempre tiene algo sin importancia de que renegar como que han editado una nueva carta, que si no tuviese las cartas que tengo no haría nada,  que le da flojera despertarse, que su mamá no le ha dado sus quinientos soles semanales, que le falta dinero, que él pudo haber sido campeón si es que no perdía todas, siempre hay un buen motivo para renegar, la felicidad nunca está completa así haya ganado una sola partida de veinte.

Volviendo a Cantuarias, tras abrir el sobre, Navin huele las cartas nuevas cómo parte del ritual, luego empieza a leer carta por carta hasta llegar a la más cara, es un proceso largo en donde da a conocer sus mayores rasgos, es cuidadoso y meticuloso con las cosas, puede ser desconfiado de la gente y de sí mismo pero no de su suerte, es astígmata e hipermiópe, sus brazos son más largos de lo que debería de ser en relación a su tamaño, traduce todo lo que lee en voz alta a algún idioma que él conozca. Han pasado más de cinco minutos y de pronto el silencio se rompe con un alarido de alegría, parece no ser humano pero simplemente es él, es Navin, felíz por haber obtenido un cartón con un precio mayor a los doscientos dólares.

La suerte es un factor importante  para motivar el esfuerzo de las personas, tan solo basta una dosis pequeña, incluso que pase desapercibida, para así seguir cumpliendo los objetivos sin depender de ella pero esto es algo que Navin no ha aprendido, incluso confía tanto de ella que a su edad aún no sabe qué hacer con su vida. Cuándo le pregunté sobre qué pensaba hacer dentro de diez años me dijo que seguir viviendo con sus padres era la opción más segura hasta el momento porque el país no le daba ninguna garantía de poder establecer un negocio. Claro ejemplo de sobredosis de suerte tenemos con Navin que tras haber respondido a la pregunta sin haberse inmutado procedió a seguir gastando el dinero que sus padres le habían dado para el resto del día.

Es otro día más en el sótano de aquel edificio que alberga a todo tipo de seres excéntricos, muy pocos con vida social después de guardar los recortes de cartón en sus respectivos estuches, Navin vuelve a entrar como lo hace religiosamente todos los días de la semana, siempre a las seis hasta que el vigilante del local decida apagar las luces, si se abre una caja nueva, Navin estará dispuesto a pagar lo que sea por llevársela, es su suerte sumada a su avaricia mezclada con un cierto retardo que le impide ver que esta malgastando su suerte –si es que ésta existe–, que tal vez sea hora de dejarlo o que quizás ella lo deje por abusar de su bondad ya que simple mente la utiliza y nada más, en ningún momento él declara que de la suerte se haya hecho Amigo.

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