Alguna vez escuché a mi abuela decir: “si encuentras una moneda en la calle
recógela y te quedarás con la suerte de esa persona”. Pues he encontrado varias
y siempre termino dando esa suerte a otras personas, si tal cosa existe
entonces estoy derrochando suerte. Mientras en otro lados existe gente que cree
que se la puede pasar recolectándola como si fuese un objeto coleccionable.
N
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avinsinho Paulista puede tener muchos temores e
inseguridades, puede que tal vez no sea alto ni bien parecido, es consciente
que no tiene buen desenvolvimiento en los juegos de estrategia pero igual se considera
competitivo y es que él tiene algo de sobra que muchos otros envidian fuera de
las mesas de juego, eso que causa envidia se llama suerte ajena.
Navin es un joven de veintinueve
años, de baja estatura conocido en la comunidad Legacy de Magic The Gathering,
–un juego de cartas intercambiables–, cómo “amigo” y se gano este apodo debido
a que cuándo recién llegó al centro comercial Cantuarias, utilizó dicha palabra
para romper el hielo con cada persona que intentaba establecer relación alguna.
Amigo
no es reconocido por ser un buen jugador, no tiene análisis básico, lleva
jugando más de siete años pero se jacta de ser un gran conocedor, cuando la
realidad es totalmente contraria, Navin lo único de suerte que tiene es abrir
sobres que tienen un precio sobrevalorado, quince soles en moneda nacional o si
los compras por contrabando a dos dólares los puedes encontrar.
Amigo, vive en las zonas
aledañas al centro comercial Cantuarias pero son pocos los que saben su edad
exacta y de dónde proviene pero no hay mejor lugar para albergarlo que el
sótano de dicho establecimiento, es un centro comercial especializado en las
artes manuales, encuentras desde pinceles, cinceles y pinturas, comida y
bebidas, llaves con duplicados al instante, hasta tiendas que pueden dar el
soporte necesario a la imaginación sexual de quién la necesite y si no supiste
cuidarte en lo más recóndito de ese mismo nivel encuentras tiendas para
bebés, jugueterías o agencias de viajes,
en caso quieras tomar el camino fácil y olvidar, sin embargo todo esto es para
las personas normales, los que juegan “Magic” ignoran todo esto y solo se
limitan a tomar el camino hacia el
sótano, Navin hace lo mismo. De lejos es inconfundible, lleva pasos cortos pero
apurados como si su tiempo estuviese muy ajustado, la baja estatura lo hace de
fácil reconocimiento, sus lentes redondos que en su rostro se agigantan,
zapatos de cuero negro estilo escolar, blue jeans y una polera estampada con la
bandera de Brasil. Navin tiende a saludar a todos, dice que así recolecta la
suerte que todos dejan de lado, la verdad no le creía y para ese entonces el ya
me había quitado algo de la mía. Antes de conversar, Navin saca un frasco de
gel antibacterial e indica que vayamos primero por un sobre de cartas de una
caja, que supuestamente no había sacado ninguna carta, con un valor mayor al de
diez soles. Navin al elegir su sobre entra cómo en un ritual y se concentra,
hasta qué se decide, elige rápido y abre el sobre.
| De izquierda a derecha Manuel Sotelo alias Karuzo - Navin alias Amigo |
Volviendo a Cantuarias, tras
abrir el sobre, Navin huele las cartas nuevas cómo parte del ritual, luego
empieza a leer carta por carta hasta llegar a la más cara, es un proceso largo
en donde da a conocer sus mayores rasgos, es cuidadoso y meticuloso con las
cosas, puede ser desconfiado de la gente y de sí mismo pero no de su suerte, es
astígmata e hipermiópe, sus brazos son más largos de lo que debería de ser en
relación a su tamaño, traduce todo lo que lee en voz alta a algún idioma que él
conozca. Han pasado más de cinco minutos y de pronto el silencio se rompe con
un alarido de alegría, parece no ser humano pero simplemente es él, es Navin,
felíz por haber obtenido un cartón con un precio mayor a los doscientos dólares.
La suerte es un factor
importante para motivar el esfuerzo de
las personas, tan solo basta una dosis pequeña, incluso que pase desapercibida,
para así seguir cumpliendo los objetivos sin depender de ella pero esto es algo
que Navin no ha aprendido, incluso confía tanto de ella que a su edad aún no
sabe qué hacer con su vida. Cuándo le pregunté sobre qué pensaba hacer dentro
de diez años me dijo que seguir viviendo con sus padres era la opción más
segura hasta el momento porque el país no le daba ninguna garantía de poder
establecer un negocio. Claro ejemplo de sobredosis de suerte tenemos con Navin
que tras haber respondido a la pregunta sin haberse inmutado procedió a seguir
gastando el dinero que sus padres le habían dado para el resto del día.
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