2n2m: Dos
nudos Dos minutos
Se
dice que la vida empieza cuando dejas el colegio, yo creo lo contrario. La vida
empieza cuando vas por primera vez a las clases en la primaria, ya que en
teoría tienes las herramientas necesarias para sobrevivir a ese ambiente. De seis
a siete para sobrevivir en la primaria debes de saber. Hablar o al menos
expresarte, colorear dentro de las líneas, reconocer los colores con facilidad,
diferenciar la mayoría de las letras por su sonido y su forma, identificar la
derecha de la izquierda y así una infinita lista de cosas que se supone que un
niño debe de saber. Los adultos dicen eso, pero de niños es otra cosa, si
aprender no te divierte entonces no sirve, sabemos que existen las palabras pero
no sabemos dónde va cada una. Para lograr diferenciar las cosas es necesario
verificar con qué mano escribimos mejor, tarea que es realmente difícil ya que
con ambas manos se escribe pésimo a esa edad eso dificulta más las cosas.
Entonces
si un niño a esta edad tiene tantos problemas ¿Por qué los adultos decimos que
la vida de un niño es fácil? Si fuese así no depurarían tanta información que
reciben de los constantes intentos por querer que aprendan más en menos tiempo.
Es por eso, que muchos demoran en saber lavarse los dientes, en pronunciar bien
las palabras, colorear dentro de las líneas, aguantarse las ganas de ir al baño,
etc. En mi caso el producto de la depuración de información fue, el no poder
amarrarme los zapatos y cuando el universo detesta algo confabula en contra tuya
para que afronte cómo sea ese obstáculo.
Desde
que tengo uso de razón (más o menos desde los 3 años y algo) hasta cumplidos
los 7, el pedirle a alguien que me amarre los zapatos de forma muy educada era
igual a recibir un “Huy pero que niño tan
educado, cómo no caballerito, a ver ponga su piecito” o alguna frase
parecida era fácil debido a mi aspecto de niño bueno auspiciado por mi madre. El
problema viene cuando estoy por cumplir los 7, llega el maldito desarrollo y
termino siendo el más grande del salón con lo cual difícilmente no se vería
lindo que le pida a alguien que me amarre los zapatos, porque ahora solo
recibía como respuesta “tan grandazo y no
sabe amarrarse los zapatos”. El mismo día que me di cuenta de eso le dije a
mi madre que quería zapatillas con “pega pega”, pero en vez de recibirlos solo
obtuve como respuesta que debía de aprender a amarrarme los zapatos y que tan
solo podré ver televisión cuando pueda hacerlo, genial además de grande, me
castigan por reclamar.
Por
coincidencias de la vida ese mismo día se iba a estrenar los “Power Rangers” y
yo sería el único chico en el salón que no los vería tan solo por no saber
amarrarme los zapatos. Tome cada uno de los cordones y empecé con la lucha
contra los pasadores, la derecha me complicaba todo no sabía utilizarla bien,
cuando veo la hora en mi reloj de numeritos, faltan 8 minutos y restando
mientras yo seguía renegando entre intentos fallidos. El tiempo se terminaba,
empezaba a sudar por la impotencia mezclada con desesperación, no me salía el
maldito nudo. Precisamente cuando faltaban 2 minutos ya estaba por rendirme,
era una carrera contra el tiempo y parecía que no la podía ganar, además eran
tantas las veces que me habían explicado que renegaba entre lagrimas de cómo se
realizaba tan difícil tarea, el tomar un cordón haciéndolo pasar sobre el lazo
y que luego de hacer eso debía de pasarlo por debajo y final mente halar los 2
lazos para tener los pasadores amarrados. Los desamarré y los volví a amarrar e
hice lo mismo con mi otro zapato para mi fueron los 10 minutos más largos de mi
vida pero para mi madre fue ir y regresar de la tienda. Mire el programa y
estuve 100% concentrado durante los 45 minutos que duró, entonces cuando comenzaron
créditos entre en la cuenta que ya sabía amarrarme los zapatos.
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